CINCO CÉNTIMOS

Por cinco céntimos, el pequeño Mario no podía comprase uno de los pastelitos que se exponían en el escaparate de la pastelería y que hacían las delicias de los transeúntes. El pastelero rudo, y amargo de carácter no perdonaba ni un céntimo. Alegando, que mucho tenía que trabajar para mantener su negocio. Con el rostro mustio, Mario se contentó desde la calle a observar los dulces y hacer volar su imaginación con la nata manchando sus labios y el azúcar corriendo por su paladar. Cuando volvió a la realidad, el pastelero empezaba a recoger para cerrar. Este, se acercó a la exposición donde agarró la bandeja de los pastelitos y los vació en una bolsa de basura. A continuación, hizo lo propio con otros dulces diferentes. Al poco, salió a la calle en dirección al contenedor donde tiro la bolsa en su interior para luego seguir con su trabajo. El pequeño Mario, observó su dinero, lamentando que le faltaran cinco céntimos.

12 comentarios en “CINCO CÉNTIMOS

  1. Avatar de Silvia Cañada Silvia Cañada

    ¡¡Pero qué enorme desperdicio!!😱😱 Un amargo hombre rompiendo los dulces deseos de un niño!! Muy buen relato, Fran!! 👏👏👏👏Poniendo en evidencia la insensatez y, muchas veces, la falta de empatía del ser humano.

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