NARANJAS

Una naranja. Mateo observó como una naranja se acercaba rodando hacia el hasta detenerse en sus pies. Alzó la vista y al final de la cuesta, una señora de pelo canoso y de cuerpo escuálido, se peleaba con movimientos torpes y lentos en recuperar media docena de naranjas que se habían liberado de una bolsa de plástico maltrecha. Mateo empequeñeció los ojos y esbozó una sonrisa con los labios pegados, envuelto en una calidez de compasión. Decidió subir la cuesta y a su paso rescatar las naranjas que alguna de las cuales se había refugiado debajo de algún coche estacionado. Al llegar a la altura de la mujer se detuvo con las manos llena del fruto anaranjado. Ambos se quedaron mirándose a los ojos, en silencio. La mirada de la mujer se encogió humedeciendo sus ojos. Mateo agarró la bolsa rota e hizo un apaño para trasportar la fruta.

—Te acompaño mamá.

La mujer se llevó la mano al corazón para contener las pulsaciones. No pudo hacer lo mismo con lágrimas que escaparon regando de felicidad toda su alma. Después de cinco años, su hijo le volvía a dirigir la palabra.

31 comentarios en “NARANJAS

  1. Pingback: NARANJAS — MICROLETRAS FRAN – Irma Pereyra

  2. Pingback: NARANJAS — MICROLETRAS FRAN – Martina Salgado

Deja un comentario