Tuve que cerrar la librería cuando llegó la pandemia. Luego, nos organizaron como hormigas y, como buena hormiga obediente, me deje inocular la vacuna que tendría que acabar con el virus. Tuvieron razón, con los días el virus dejo de existir y todo volvió a la normalidad. Bueno, no todo. Yo no volví abrir. Todos …

