Se despertó de súbito, al oír el chirriar de las bisagras de la puerta de su habitación. A pesar de la penumbra de la noche, Sara no tenía dudas. Se refugió debajo de las sábanas buscando refugio. El corazón cabalgaba sin control, el sudor frío la bañaba provocándole escalofríos incontrolables. El crujir de la madera …

